viernes, 22 de octubre de 2010

Carta de una Docente

Les dejo una carta que recibí por mail y me resulta de lo mas elocuente...


Hola a todos:Frente a toda esta invasión de mails, que sólo colaboran a confundirnos más y aumentar la paranoia general, me tomo el atrevimiento de escribir este mail a todos mis amigos, para ayudar a reflexionar un poco, y si puedo llevarles tranquilidad.El próximo miércoles 27 de octubre se realizará el Censo Nacional de Población, Viviendas y Hogares. Ese día será feriado nacional en todas las administraciones (públicas y privadas), como si fuera 1º de enero o 1º de mayo. Los censistas serán en su mayoría docentes, estudiantes universitarios, o trabajadores que voluntariamente quieren trabajar y colaborar con el país (y estoy diciendo PAIS y no GOBIERNO). El que sean voluntarios no significa que cualquiera va a ser censista, sino que tuvo que ser convocado y elegido por su jefe de radio, siguiendo ciertos requisitos. Cada censista llevará una credencial que le será entregada ESE MISMO DÍA, para evitar falsificaciones y duplicaciones, y que deberá devolver al finalizar el censo, para evitar que en días posteriores alguien mal intencionado te toque el timbre mostrando una credencial de censista. Las credenciales son completadas a mano por los jefes de radio, con nombre y DNI del censista, con lo cual vos podrás pedirle que además de su credencial, te muestre también el documento que acredite su identidad. Vos no estás obligado a hacer pasar al censista a tu casa; podes atenderlo en la puerta, a través de una reja o ventana. De la misma manera el censista tampoco está obligado a entrar a una vivienda si ésta no le da confianza, y puede censar desde la puerta. Pensá que vos podes desconfiar del censista (uno sólo te va a tocar el timbre), pero él debe timbrear en 40 casas (y no sabe con quiénes se va a encontrar del otro lado), entrar en pensiones e inquilinatos, censar a la gente que duerme en la calle… entonces yo me pregunto quién está más expuesto: tu casa o el censista? Los censos están establecidos por la Constitución Nacional y Leyes Nacionales, siguiendo recomendaciones de la ONU, y en su realización participan los gobiernos nacionales, provinciales y municipales (sean del partido político que sean). Son parte de las políticas de ESTADO, y no de las políticas de GOBIERNO. Y creo que todos somos grandes y sabemos bien la diferencia entre el ESTADO y el GOBIERNO. Colaborar con el censo (trabajando o respondiendo las preguntas) no es colaborar con el gobierno, es por el PAÍS, por nosotros mismos. Los gobiernos cambian y nos gustarán o no, pero son sólo una pequeña porción del país. Al país, a “este país” (como solemos decir despectivamente) lo formamos todos, y cada uno de nosotros es parte de “este país”.Podrán contestarme que los datos serán manejados por el INDEC (cuya credibilidad está muy cuestionada) o que “el gobierno modificará los datos para su conveniencia”, pero los datos que proporciona un censo no son para eso, no sirven para elaborar políticas de gobierno ni evaluar o calificar su gestión. Un censo sirve para conocer las principales características habitacionales de los hogares, datos demográficos, económicos y sociales de todos sus habitantes. Incluso la mayoría de las veces (salvando los que son procesados en forma inmediata) los datos son analizados y estudiados posteriormente, cuando el gobierno ya ha cambiado. Por último, un comentario personal… yo aprendí a valorar los censos hace muchos años, en el ´80, el primer censo que recuerdo (antes que me carguen y saquen las cuentas, tenía 12 o 13 años). En la escuela y en mi casa, me transmitieron la importancia de un censo para MI país, para nosotros, el entusiasmo por participar, la alegría y amabilidad para esperar y recibir al censista. En 30 años la realidad del país cambió mucho, pero esos valores que yo aprendí no los cambié. Y los mantengo a pesar del entorno y del gobierno que esté. Y me gustaría que en cada casa sea igual, sin dejarnos influenciar por boludeces que se retransmiten, que sólo nos hacen perder los valores y costumbres que tanto añoramos y nos quejamos que ya no están. Me daría mucha pena que en cada casa a “mis censistas” (a esos chicos que están trabajando con tanto entusiasmo y responsabilidad, capacitándose y aprendiendo) los atiendan en la puerta (realizando todo su recorrido de 6 u 8 hs parados ), los traten mal, les den un portazo, o simplemente no les abran… me daría mucha pena, porque no se lo merecen… porque les puedo asegurar que “mis censistas” en sus vidas privadas, son jóvenes que estudian y trabajan día a día para construir su futuro (y el de “este país”), docentes que laburan con nuestros hijos con honestidad y compromiso, profesionales que creen y confían… son de esa gente que me enorgullece que sea parte de “este país”, como vos y como yo… Ojalá, este mail ayude a darte más tranquilidad y pensar con más objetividad.-

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